Translate / Tradueix / Traducion / Übersetzen ...

jueves, 21 de febrero de 2008

Chaplin: el primer fenómeno global del cine

Todos los efectos colaterales de la cultura de masas no son necesariamente malos; hay algunos que sirven para alinear al género humano en una misma buena posición. Charles Chaplin es un ejemplo de esos efectos beneficiosos que la incipiente globalización introdujo en el cine. No es cierto que The Beatles o Madonna fueran los pioneros en esto de la universalización de un producto cultural ofrecido a escala planetaria; si acaso esta gente ha ido añadiendo cada vez más y más mercados, acercándose a esa realidad global que hoy representan figuras --independientemente de sus méritos artísticos, que eso es otra cosa-- como Britney Spears, Dan Brown o los Rolling Stones. En esta carrera a hacia el mercado mundial Chaplin fue el primer hito que llegó desde el cine: consiguió congregar en torno a su personaje --Charlot-- el entusiasmo unánime del público de ambos lados del Atlántico, incluso de algunas partes de Asia y de África. Y todo ello en una época en la que no había tanta conciencia planetaria como ahora.

Hasta el 20 de abril de 2008, en el CaixaForum de Barcelona se puede visitar la exposición "Chaplin en imágenes", un recorrido por la trayectoria artística del primer fenómeno global del cine, un homenaje a los momentos culminantes de su filmografía y una ocasión perfecta para descubrir a uno de los inventores del drama romántico y de la comedia sensible, dos filones que el cine occidental --salvando las distancias-- sigue explotando con éxito. Y encima --como corresponde a las exigencias de la Obra Social de la entidad financiera que la patrocina-- la entrada es gratuita. Una oportunidad así no puede desaprovecharse.

La exposición se articula en dos ejes principales: el cinematográfico y el biográfico y social. En el primero entran la creación de su personaje, las influencias que le inspiraron y las que él mismo inspiró a su vez; su evolución como artista y su intento (rechazado por su público, que no quería verle en otro registro que no fuera la comedia) de conversión en cineasta "serio" con Una mujer de París (1923); su particular metodología creativa (ausencia total de guión, ensayaba y rodaba directamente en el plató); y finalmente la irrupción del cine sonoro, que le obligó a dejar de lado a Charlot y a rodar un tipo de cine completamente distinto.

El segundo eje repasa la tormentosa vida sentimental de Chaplin, lastrada por la miseria que rodeó su infancia en Londres y sus constantes fracasos con las mujeres, víctimas (menos la última) de la excesiva idealización a que él las sometía. Se documentan las influencias de su cine en las vanguardias artísticas de principios de siglo XX, y también las reacciones a su enorme éxito en Europa y España. Pero lo más interesante de esta parte de la exposición está dedicada a la plena conciencia que adquirió Chaplin de su fama universal, por lo que muy pronto creó una oficina para gestionar la explotación comercial de su imagen -- de hecho la de Charlot-- en todo el mundo (cromos, tebeos, marcas...); lo que hoy denominamos el merchandising.

Pero en este tipo de muestras lo que más atrae es la selección de escenas que se proyectan, las que permiten conocer y recordar de primera mano sus mejores momentos. En "Chaplin en imágenes" se puede disfrutar de ese gag perfecto en sí mismo (perfección por la que probablemente lo eliminó Chaplin del montaje final) que debía ir al comienzo de Luces de la ciudad (1931). Lo rescataron del olvido Kevin Brownlow y David Gill para la serie de TV Chaplin desconocido (1983), y luego se incluyó en los extras de la edición en DVD de la película. Para los que no piensen/puedan ir a verlo ya se lo incrusto yo porque es un delito quedarse sin él:



También hay un montaje en tres pantallas con algunos de los momentos más divertidos de su primer cine, llenos de pura comedia física (carreras, golpes, pruebas de resistencia...), proyectados en una amplia sala que aspira a ser el centro conceptual de la visita. Pero no es cierto, el auténtico centro de la exposición es la escena del combate de boxeo (también de Luces de la ciudad), que se proyecta en una sala anexa. Me quedé a verla cuatro veces: la primera para refrescar la memoria, las otras tres para disfrutar de las reacciones de la gente que se quedaba hipnotizada descubriéndola:



Jóvenes, ancianos, niños... nadie era capaz de resistirse a la risa y al encanto que transmite. Creo que es el gag más moderno de toda la obra de Chaplin, y uno de los pocos que mantiene intacto todo su valor como obra de arte cinematográfica.
Publicar un comentario

Me gusta

Otros textos relacionados (o no):

Plugin para WordPress, Blogger...