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lunes, 18 de febrero de 2008

Retorno a Brideshead será una historia de amor en el cine

Consultando IMDB descubro que este año está previsto el estreno de una adaptación cinematográfica de Retorno a Brideshead (1981), la serie de televisión que en los ochenta del siglo XX se definió (y yo soy uno de los que cree que es cierto) como la mejor serie de televisión de la historia. El que crea que exagero (algo habitual en mí) que la vea, y después, resistiéndose todavía a darme la razón, que lea el libro (y así poder decir que la novela es superior, que si los detalles, que si el estudio psicológico, que si bla, bla, bla...), para finalmente admitir que la adaptación televisiva no tiene nada que envidiar a la novela original de 1945.

Puede que fuera el tema (la exaltación de las amistades juveniles, el doloroso aprendizaje de todo lo relacionado con los sentimientos, el descubrimiento de la belleza, la evidencia de que los primeros amores determinan para siempre nuestra líbido, la insensibilidad como forma de supervivencia, el desapego de todo vínculo social), puede que fuera el inmejorable reparto reunido para la ocasión (Claire Bloom, Laurence Olivier, John Gielgud, y el luego ultrafamoso Jeremy Irons), puede que fuera la cuidada producción de las series británicas, puede que fuera la evocadora y nostálgica banda sonora de Geoffrey Burgon... No, no es nada de eso. Es el guión de John Mortimer, que se adapta con precisión a los saltos temporales que articulan la historia, y sin necesidad de dedicar esfuerzos para resaltar infinidad de detalles cruciales (fundamentales algunos), los cuales sólo se perciben tras la segunda o tercera revisión.

Pues ahora le toca el turno al cine: está a punto de finalizar la producción de la película Brideshead revisited (2008), dirigida por Julian Jarrold y con guión de Jeremy Brock y Andrew Davies --responsables respectivamente de El último rey de Escocia (2006) y Bridget Jones: sobreviviré (2004)--, guionistas ambos con varios BAFTA en su haber. Emma Thompson será Lady Marchmain, la inasequible madre que corrompe todo lo que toca; Matthew Goode --Match point (2005)-- será Charles Ryder, el personaje central que evoca su extraña relación con la familia Flyte; Ben Whishaw --El perfume: historia de un asesino (2006)-- será Sebastian Flyte, el amigo más amigo de Charles; y Hayley Atwell --la mujer con mucho mantenimiento de Cassandra's dream (2007)-- será Julia, la hermana de Sebastian, el personaje crucial de todo el enredo. Por otro lado, está claro que la película no trata de competir en prestigio y encanto con la serie, al contrario, quiere aprovecharse de su aura y de su mito, puesto que se ha recurrido a la misma localización emblemática de Brideshead: el Castillo Howard.

¿Cómo encajar semejante acumulación de hitos a superar en un filme de duración estándar? Está claro que la detallada crónica del derrumbe de la aristocracia inglesa a principios del siglo XX que proponía la serie de TV se convertirá en una "intensa historia de amor" narrada en cien minutos. Sí claro, salimos perdiendo debido a la compresión narrativa, pero aun así la complicada y sutil relación de Charles y Julia mantendrá su morbo (espero). Ahora lo que quiero es revisar una historia que marcó mi juventud y mi descubrimiento de las enormes posibilidades narrativas de las series de televisión, a cuya madurez sin duda alguna asistimos hoy día.

Todavía no hay trailer, así que incrusto un fragmento de la serie de 1981. En él Charles y Sebastian se inician en el refinado arte de la cata de vinos: tanta cháchara elitista y tanto barniz cultural para acabar como cubas. Un fragmento para ir tapando la boca a los a que van a abrirla para criticar este insufrible ataque de subjetivismo:

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