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jueves, 20 de septiembre de 2007

Planet terror era la buena... (Grindhouse: Death proof)

Sesión doble (06/08/2007): Sin pierna ni (aparentemente) cabeza (Grindhouse: Planet terror)

Antes que nada, acabemos de ver la película disfrutando de los dos falsos avances --Eli Roth (Thanksgiving) y Edgard Wright (Don't)-- que la distribuidora Aurum ha escamoteado por la cara (al parecer sólo estarán disponibles en la edición en DVD) en la versión para salas:





Cuando se hace un homenaje --a un género, a una película, a un cineasta-- no hay que descartar una cierta dosis de parodia y/o el añadido de ciertas constantes de estilo del autor. También da la impresión de que esta labor es un divertimento, una suspensión temporal de la verdadera actividad creativa, puesto que su director asume unas constantes y claves que le vienen impuestas. Pues bien, para empezar, Tarantino afirma que esto no es así, que Death proof (2007) es una obra de su filmografía como la que más en la que ha puesto todo su talento, y por tanto no hay que verla como una diversión. Pues como no valen excusas la trataremos como se merece.

Cuando escribí sobre Planet terror (2007) dije que el problema de homenajear al cine malo es que --si uno pretende ser consecuente-- hay que rodar una película con un guión malo: en este aspecto Tarantino ha superado con creces a Rodríguez. Quizá éste siempre se ha encontrado más cómodo integrando sus filmes en un género, mientras que Tarantino ha partido de ellos para definir su estilo inconfundible. Planet terror 1 - Death proof 0.

Lo que no entiendo es, y ahora voy a torpedear un poco --porque si no lo hago reviento-- al sector más sesudo del gremio de críticos de cine, cómo el señor Ángel Quintana escribe en Cahiers du cinéma España (Nº 3 julio-agosto 2007) que la película "ofrece un curioso proceso de deconstrucción de las estructuras narrativas [...] A partir de sus clásicos diálogos elaborados, Tarantino cuestiona el poder del lenguaje como constructor de realidades [...] Lo desconcertante de las películas Grindhouse no está únicamente en sus salidas de tono, en su economía narrativa o en su eficacia visual, sino también en la belleza de las texturas del celuloide deteriorado".

1) El cine grindhouse es un cine MALO sin paliativos, y sus autores no se planteaban deconstruir ni revolucionar la narración cinematográfica, sólo querían ganar dinero, aprender un oficio o entretener al personal; pero nadie hacía ese cine malo a propósito. El añadido de nuevos planos de significación es una opción posible en un homenaje, pero en este caso, dada la materia prima existente, me parece excesivo revestir de sutiles paradojas un mero producto de entretenimiento. Lo único que se consigue así es desvirtuar el filme y despistar al espectador.

2) ¿Tiene mérito una construcción de realidades a partir de personajes que se emporran y emborrachan una noche de sábado? ¿Son acaso sus anodinas conversaciones una metonimia de alguna verdad fundamental? ¿Seguro que en lugar de esa intención filosófico-cinéfila no hay un intento de despiste al espectador como parte de un plan narrativo más amplio? ¿Merece Death proof un análisis tan profundo?

3) Pretender salvar a Death proof destacando la belleza de su celuloide deteriorado equivale a convertir las claves necesarias de un homenaje formal (ya que no de contenido) en una pedantería sin sentido. Ese mismo deterioro era en origen una molestia y si ahora es bello --en lugar de un simple guiño-- es porque le hemos añadido el barniz de una nostalgia que no viene a cuento.

¿Por qué el señor Quintana se siente obligado a dotar de una significación trascendente a un producto tan mediocre o, en todo caso, tan alejado de pretensiones mayores? ¿Es para salvar a Tarantino o para salvar la atormentada conciencia de un crítico que se ha dejado fascinar por la vulgaridad?

Es posible que Tarantino haya escogido expresar su homenaje en el nivel formal del cine grindhouse (bobinas por error en blanco y negro, empalmes chapuceros, imagen deteriorada, banda sonora mal sincronizada...) y mantener en todo lo demás las señas de identidad de su cine. Y como además es un tío inteligente también es posible que haya escrito un guión que es una mala imitación de todos sus tics narrativos y estilísticos (largas secuencias habladas --alguna calcada a la ya mítica que abría Reservoir dogs (1992)--, falsa distensión precediendo a brillantísimos estallidos de violencia, diálogos entre erráticos y absurdos...). Un ejercicio de posmodernismo de este nivel me parece exageradamente sutil y fuera de lugar, y tiene el efecto perverso de provocar en el espectador la sensación de que Tarantino se ha imitado mal a sí mismo, que es lo que me ha sucedido a mí. Creo que Robert Rodríguez ha comprendido mucho mejor el objetivo de Grindhouse: una excusa para recrear su juventud cinéfila; lo cual es un escaso consuelo para los que somos fans de Tarantino. Lo mejor hubiera sido plantear Grindhouse como un filme en episodios hecho enteramente de falsos avances. Planet terror 2 - Death proof 0.

Tarantino confesaba en una entrevista que intuía que su cine estaba cambiando, y que lo comprobaremos en su próxima película. En cualquier caso será una dura prueba: si recupera su estilo deberá demostrar que lo sigue dominando; si cambia de registro, que sabe hacer cosas distintas a las que ha hecho --y muy bien no lo olvidemos-- hasta ahora.
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