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lunes, 6 de agosto de 2007

Sin pierna ni (aparentemente) cabeza (Grindhouse: Planet terror)

Quentin Tarantino y Robert Rodríguez saben perfectamente el cine que les gusta ver y rodar, y a esa labor se afanan con envidiable pasión. Y además lo hacen bien. Para empezar, son dos cineastas que han crecido entre toneladas de cine de quinta categoría, que aunque tiene muchos defectos (entre ellos el de ser infumable) posee también irresistibles e inesperados encantos. Así que, lo mismo que Allen o Scorsese (por poner dos casos respetables) plantean preferentemente en sus películas unos temas y/o géneros que son los que les preocupan/interesan, Tarantino y Rodríguez se han propuesto re-crear los programas dobles de las salas grind house de su juventud. En este cine de serie Z la violencia, los fallos argumentales y el humor involuntario proporcionaban una grata sensación de estar ante un cine fresco, casi improvisado (en realidad mal hecho), o incluso capaz de romper tabúes y hasta de resultar revolucionario. De modo que un día Tarantino y Rodríguez se ponen de acuerdo para rodar cada uno una película de ese imaginario programa doble, y luego le piden a sus amigos Eli Roth, Edgar Wright y Rob Zombie que rueden unos falsos avances de películas inexistentes, de manera que el conjunto completo simule totalmente una de sus añoradas sesiones grind house.

Así se estrenó Grindhouse (2007) en EE UU, pero en Europa han decidido hacer una jugada al estilo Kill Bill (2003, 2004), dividiendo la película en dos y repartiendo los falsos avances entre ambas. De manera que ahora se estrena Planet terror (2007) de Robert Rodríguez y de aquí a un mes Death proof (2007) de Quentin Tarantino. En el caso de Kill Bill, la división en dos partes (si no recuerdo mal) la concibió el propio Tarantino debido al excesivo metraje, decisión muy bien recibida por la productora debido a que implicaba un doble paso por taquilla que duplicaba (sobre el papel) los beneficios. En el caso de Grindhouse ¿cuál es la excusa para esta división no planteada en origen? ¿que la duración del invento incidiría en los estrictos pases de película? Más bien creo que se trata de la clásica jugada de conseguir que el público pague dos veces por el mismo producto. Y como ni Tarantino ni Rodríguez gozan de un prestigio académico entre sus pares, pues no he leído ni escuchado nada parecido a indignados artículos o proclamas acerca de la mutilación intolerable de una obra cinematográfica respecto a como la han concebido sus autores. ¿Qué sucedería si a esos mismos Allen o Scorsese les hicieran algo parecido?

En cualquier caso, Planet terror (2007) no defraudará a los seguidores de Rodríguez ni a los amantes del género gore, serie Z, grind house o slasher. El director demuestra conocer perfectamente cada una de las teclas que toca y de las piezas que mueve: los personajes, el tiempo cinematográfico, la violencia pasada de vueltas... Aunque yo destaco por encima de todo la supuesta pérdida de un rollo de película que permite dar un salto al argumento, justificando un cambio total en una historia que amenazaba con perderse totalmente (que no el interés de la acción). Ese salto y el falso avance de "Machete" son realmente lo mejor de Planet terror, sobre todo porque siempre me han encantado los tráileres, y comprendo perfectamente el reto creativo que supone rodar uno por puro divertimento.

Sólo dos cosas fallan a mi entender en toda esta recreación impecable: 1) no entiendo (tal y como menciona algún otro crítico) cómo puede compaginar Rodríguez estos gustos tan políticamente incorrectos con finales tan cursis como el de esta película o la trilogía Spy kids (2001, 2002, 2003); y 2) si el cine de serie Z se caracteriza por sus guiones absurdos e insulsos, por desgracia, en esto Planet terror es completamente fiel al género que homenajea.



Echo de menos la tensión narrativa y los brillantes diálogos (que permiten que la violencia argumental que lo llena todo parezca mucho más elaborada y no tan gratuita) que deja entrever el avance --esta vez sí, verdadero, antes de comenzar la película-- de Death proof (2007); aunque también debo admitir que al argumento central del episodio de Tarantino me parece una repetición del de Kill Bill. Dentro de un mes podré confirmar si el avance era un fiel reflejo del filme que anunciaba o era igual de falso que los falsos avances de Grindhouse.
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