Frío drama excesivamente autorreferencial (Los abrazos rotos)
Almodóvar sigue fiel a su estilo: tramas levemente policíacas que sustentan los enfrentamientos, los silencios, los sufrimientos y las paradojas de un reducido grupo de personas. Todo ello retratado con una fotografía y unos decorados en colores encendidos y contrastados y, en este caso, unas gotas de humor que alternan con las escenas dramáticas. Los abrazos rotos (2009) me recuerda mucho a La ley del deseo (1987), con la diferencia de que esta vez el drama está contenido a conciencia, eliminando de la ecuación uno de los elementos fundamentales del estilo almodovariano: el exceso. Hace años que el director manchego decidió prescindir del humor petardo que le caracterizó en los ochenta (encarnados por travestís, camellos, gays, pijos acomplejados o marujas posmodernas en personajes antológicos), y potenciar a cambio su verdadera pasión creativa: los sentimientos en estado puro, retratados en primer plano y sin pudor. Si ahora también le quitamos esto obtenemos Los abrazos rotos, un drama sólido, bien trabado, pero frío, sin intensidad. En mi opinión es posible que influyan mis elevadas expectativas, pero lo cierto es que durante toda la película estuve distante, viendo pasar un filme que no aburre pero que tampoco emociona, ni siquiera en los diez minutos finales, cuando Almodóvar aboca toda la carne al incinerador del drama (incluyendo algunos giros argumentales más que previsibles).Lo bueno de Los abrazos rotos es que reencontramos a buena parte de la trouppe de actrices que le arroparon durante los ochenta (Kiti Manver, Rossy de Palma, Chus Lampreave), acompañando a los nuevos fetiches del director: Lluís Homar, Ángela Molina, Tamar Novas, Mariola Fuentes y, por supuesto, Penélope Cruz (hay que ver lo guapa que es esta mujer). Junto a este entrañable repaso volvemos a encontrar una de las obsesiones temáticas del Almodóvar de los últimos años: la paternidad. Alrededor de este concepto se establecen la mayoría de relaciones dramáticas entre los protagonistas, aunque luego no acaben resultando determinantes para la historia; lo importante es que asoma una y otra vez: el padre que tiraniza, eclipsa o no acepta a su hijo tal como es; el hijo y el padre que desconocen mutuamente su condición; el desempeño del papel de padre realizado por quien no es el progenitor biológico; la relación biológica que cortocircuita con la social... Variaciones que tratan de potenciar la intensidad del drama, aunque esta vez Almodóvar ha preferido rebajarlo insertando un remake excesivamente facilón de Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) --probablemente el mejor guión de su carrera-- cuando debería haber explotado el filón de Carmen Machi en su papel de concejala maruja. No es extraño que semejante hallazgo haya dado lugar a un spin off en forma de cortometraje: La concejala antropófaga (2009), donde resucita en plena forma el Almodóvar petardo de mi juventud ochentera. La mezcla entre el drama principal y las escenas de humor del rodaje de Chicas y maletas --especialmente la última-- provoca que el resultado final sea tan desconcertante.
Los abrazos rotos nos devuelve el Almodóvar deslavazado de Kika (1993) o La mala educación (2004) y demuestra lo vinculado que está su estilo cinematográfico al exceso (ya sea dramático o humorístico). La dirección artística, la fotografía, el montaje y la capacidad para dirigir actores son, afortunadamente, cualidades innatas del manchego. Un día tocará analizar más en detalle el curioso giro estilístico que atraviesa la filmografía de este hombre: del humor irreverente y fresco salpicado de drama exagerado hasta llegar al drama sólido y correcto pero frío.
6 comentarios
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Además, en "Los Abrazos Rotos" hay unos cuantos planos técnicamente magistrales, raros de ver en el cine español, fruto (seguramente) de su experiencia y madurez como cineasta. Si la misma película (argumentativamente, ahora sí) no la hubiese hecho Almodovar, el resultado probablemente no pasase de ser un culebrón para la sobremesa.
Recomendaría un visionado más detallado y, quizás, menos condicionado. Si hay cierto histrionismo fílmico, pues habrá que perdonárselo: no andamos tan sobrado…
El guión, como tal (también lo digo en el post) no es malo, al contrario, es sólido; pero precisamente lo que yo echo en falta es el exceso. Cuanto más se acerca al culebron es cuando más brilla el cine de Almodóvar, si algo no le perdono es que no incluya ese histrionismo fílmico.
Evidentemente, habrá que revisarla, pero en cualquier caso no me parece a la altura de un drama redondo como "La flor de mi secreto".
Todo es criticable (y más si se argumenta). Quitemos el IVA a todo y mantengámonos fieles a nuestros mitos sin esperar que el resto opine lo mismo....
Besitos mil!!!!
Me uno a la polémica. Yo, que en su momento puse muy bien la peli, estoy sorpendida con lo poco que ha gustado y lo fría y calculadora que se ha visto. Me hace pensar que si tanbata gente lo diece sea verdad. Estoy de acuedo BABEL en que hay planos impresionantes y secuencias con un sabor a cine que espanta y lo que más me sigue gustando no es Carmen Machi -JOSE ANG, me parto con ese vestido 80s color butano- sino la parte e historia de Pé y su marido ricachón. Peor es verdad que el otro día me comentaba alguien na cosa que me dejó de piedra y casi me hizo querer cambiar la crítica (pero carta en la mea pesa, lo sé)y es la poca evolución de los personajes, por no decir inexistente: que pasan de una cosa a otra sin explicación previa, tiempo ni lógioca narrtaiva que l aismile. Y el espectador anda desesperado colocando pìezas deun puzzle que tiene piezas enormes u otras muy pequeñitas y no encajan. Sutilezas versus lo cañí. Melodrama versus telenovela "porque te…
No se puede ser un maestro a tiempo completo, pero sigamos disfrutando de su cine....
Besitos mil a las 2!!!!!
Cuando la vea, vuelvo y te digo mi opinion.
SALUDOS!!!!!!!!!!!
Eso sí, que tengamos "Almodovares" como este para rato!!!!
Nos leemos!!!